496. Imágenes de una vieja infancia
Con algo de paciencia, un día domingo es factible encontrar en la feria de los cachureos algo novedoso o algo útil.
Eso me ocurrió con este ejemplar de la revista infantil El Peneca, publicado el 13 de septiembre de 1947. El clásico Peneca, la revista que aparecía los sábados y es referencia casi obligada en todos aquellos que han escrito sus memorias, recordando su infancia a mediados del siglo XX.
Por razones obvias, la portada me llamó la atención de inmediato, además tenía la certeza de que, en algún momento sería necesario revisar dicha publicación, aunque fuera someramente. Claro, eso implica algunas horas en la sección de microfilmes de la Biblioteca Nacional.
La portada presenta a un niño uniformado que, por el detalle en su morrión, representaría a un Húsar de la Muerte. El dibujo, con un colorido muy propio de esta revista, fue realizado por el conocido ilustrador Coré, Mario Silva Ossa, quien realizó numerosas obras para esta revista.«El abanderado de la patria» es el título de la portada, y este remite a un relato que se encuentra en el interior de esta edición, firmado por Roxane, seudónimo de Elvira Santa Cruz Ossa, tía de Coré y directora de El Peneca, por tres décadas.
El relato no tiene gran valor, ni literario ni histórico, así que ingresa a modo de ejemplo de aquella literatura menor que tiene fines moralizantes y pretendidamente formativos. Es la historia de Valentín Moscoso, «un criollito moreno, de pelo ensortijado y retinto y ojos picarescos» que, durante la Reconquista, será correo de Manuel Rodríguez; participa en la toma de San Fernando y, finalmente, integra los «Húsares de la Muerte», en calidad de abanderado.
El objetivo del relato es claro: buscar la identificación en los lectores de la revista con el personaje y, a través de ello, en los valores que se busca inculcar en ellos. ¿Tiene más valor que ello? Considerada como unidad no, quizás si se estableciera un análisis más amplio sobre El Peneca o en un estudio que indagase en otras direcciones, como aquellos que han abordado la construcción de nociones como patria, nación, identidad y otras similares en los textos dirigidos a niños y jóvenes, tanto aquellos realizados por el propio Estado como estos otros, que, desde la empresa privada, actúan como puntales complementarios de un discurso que, a lo largo del siglo XX, pocas veces pretendió ir más allá de los rígidos marcos que le había impuesto el desarrollo de una historia decimonónica.
Etiquetas: MANUEL RODRÍGUEZ















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