289. Arenas (Working in progress) II
Al subir la senda, luego de un recodo, un pelícano crucificado. Aún carne, pluma aún. Cerco. Alambre de púas. Óxido. Propiedad privada, el letrero. En torno pastizales, dispersos árboles. Azul de cielo, azul de mar. La cabeza inclinada. Clavos en las alas. Siguiendo el ferrocarril se llega a este espasmo. En la espalda las antiguas casonas, la antigua arrogancia. Más allá del rostro la inmensidad metálica que se adivina: quillas, grúas, contenedores de granos y carne.
Aquí, sin embargo, nada pareciera habitar. Solo rastros de una huella. Ni ventanas ni puertas. Lo privado, entonces, es la seca tierra, la estrecha senda, las púas del alambre, el óxido. El sacrificado ya sin sangre. Pronto el hedor, los gusanos, y la permanencia de las palabras. La palabra propiedad, la palabra privada. Incluso después, cuando el esquelo sea viento, ni siquiera polvo en los ojos.
La advertencia al medio del tránsito. No hay continuidad desde la hoja al aire, de la raíz al vuelo. Fractura. Geografía rota por el signo antiguo. El ave cantada por el francés acá es el rígido estandarte de la violencia. Claveteado a la división, al margen, a la distancia. A pesar de que las ramas navegan sobre los alambres.
Devolver a la tierra, a las aguas, al ser sacrificado. Entonces se anuncia el viento. Plumas que parecen respirar. Como si todavía. Se continúa la senda, en el silencio de los templos. Solo un manotazo. Dos palabras ahora entre pequeñas piedras, polvo, maleza, una bolsa plástica, vacía.














2 Comments:
Me gustan estos adelantos del trabajo en proceso. Me abruma encontrar otra vez la misma imagen. Es urgente enviarte más, je je.
3:07 PM
Gracias.
Que no te abrume, jejeje, es obsesión del suscrito: "marcar" los textos visualmente.
8:48 AM
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