sábado, octubre 24, 2009

326. Gabriela y Roque

Imágenes de la revista Repertorio Centroamericano donde Julio Enrique Ávila publicó su artículo "El Salvador Pulgarcito de América", en 1946 y de la poeta chilena y Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral. FOTO / edh

Otra noticia de ayer. Esta vez desde el sitio El Salvador.com. Allí Carmen Molina Tamacas realiza una interesante nota sobre el estudio "El Salvador, Pulgarcito de América (1946) de Julio Enrique Ávila", del investigador salvadoreño radicado en Estados Unidos, Rafael Lara Martínez.

Lara Martínez sostiene que es la tradición oral la que indica que Mistral habría "bautizado" a El Salvador como el Pulgarcito de América, durante su visita en 1931. Frase que luego ocupa Roque Dalton como epígrafe de su libro Historias prohibidas de Pulgarcito.

Dice Lara Martínez: "Para mi sorpresa, descubrí que Historias prohibidas de Pulgarcito (1974) —libro que se iniciaba con la 'cita' de la chilena— representaba uno de los libros más estudiados del autor salvadoreño. Sin embargo, ninguno de las múltiples respuestas críticas de la obra roqueana se tomaba la molestia de rastrear el origen documental de la famosa frase. Les bastaba repetir la máxima en cuestión para asegurarle al lector instruido, pero ingenuo, que la chilena era su autora original. Acaso, llegué a la conclusión semanas después, más que críticos serían censores del dato primario que reseñaría hechos pretéritos. Este nuevo silencio alimentó aún más mi curiosidad. El título mismo de la obra más difundida de Dalton carecía de referente historiográfico objetivo".

Como buen antropólogo y lingüista, Lara Martínez buscó ("sumergió", dice él) en la obra de Mistral, buscando dicha cita. No la encuentra. La referencia más próxima señala: "en El Salvador se ha hecho en un mínimo de territorio un maximum de trabajo", en La Prensa del 20 de septiembre de 1931.

"No obstante, la mayoría de personas que consultaba me aseguraba la autoría de la chilena remitiéndome a fuentes que rebuscaba con mayor ahínco y leía infructuosamente. De nuevo, ya sonaba a estribillo sin sentido, se me imponía el silencio o, acaso, la conciencia tardía de la experiencia que la poeta laureada y sus anfitriones habían vivido en el país. Hacía constar una distancia entre vivencia y palabra", afirma Lara Martínez.

El investigador literario Carlos Cañas Dinarte, fue quien señaló la pista, al señalar la posesión de una copia del documento original "con la frase canónica, repetida hasta el cansancio". "La letanía no le correspondía a Mistral sino a un poeta e intelectual salvadoreño olvidado de la primera mitad del siglo veinte: Julio Enrique Ávila (1892-1968). De ser así, Dalton demostraba su amplio conocimiento de la historiografía literaria nacional, a la vez que confesaba que un libre arbitrio antojadizo guiaba su reescritura de la historia oficial. Había que tergiversar a los clásicos". No me queda claro si esta última afirmación es de Cañas Dinarte o de Lara Martínez, pero, en todo caso, es algo que inaugura una leve zona de discusión.

Notable, por decir lo menos. Para muchos puede ser un detalle, pero para otros -entre los que me incluyo- que llevamos cierto tiempo de "ocio" pesquisando las relaciones entre Dalton y la literatura chilena, esto no deja de ser una noticia interesante. Habrá que ver cómo sigue esta historia.

Para los curiosos, la investigación de Lara Martínez se puede leer en el sitio de la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica, es decir, aquí.

Etiquetas: ,

viernes, octubre 23, 2009

325. Recado desde el extranjero

En Noticias de Navarra, Ana Oliveira Lizarribar entrevistó el día de ayer a Miguel Sánchez-Ostiz, escritor español, quien prepara un libro en el cual describe sus impresiones de Valparaíso. Esto es un anticipo de su mirada:
En un primer momento, llegué a Valparaíso con la idea de ambientarme para escribir un libro en la ciudad, un lugar muy hermoso que sugiere muchas cosas, muchas imágenes. Ir por sus calles es ir viendo cosas muy entrañables. Siempre digo que parece un belén a lo bestia (risas). No hay que olvidar que es una ciudad de leyenda por su pasado, ya que tuvo mucha importancia cuando los barcos tenían que doblar Cabo de Hornos y comenzó a arruinarse cuando se abrió el Canal de Panamá. Además, centralizaba también el mercado marítimo del nitrato chileno, que ya dejó de venderse. De todas esas historias ha quedado una imagen legendaria de aventureros, marinos... que no es más que eso, porque no queda nada en la ciudad, como no queda tampoco nada del Valparaíso de Pablo Neruda. La dictadura de Pinochet lo arruinó todo, así que la ciudad hace esfuerzos por sobrevivirse a sí misma, a la ruina, a los incendios, a la lluvia... Supongo que algún día terminaré aquel libro.

Etiquetas: ,

miércoles, octubre 21, 2009

324. Elogio de la curvatura

Revisión un tanto veloz de los diarios de Alfonso Calderón. En el primero de ellos, La valija de Rimbaud (1939-1951), encuentro lo siguiente:

Santiago, 5/IX/1949

Revisé línea a línea El espectador y di con la referencia que hizo Martín [Cerda] días atrás. Está en un ensayo que se llama "Sobre la muerte de Roma" (El espectador, VI). Dice a la letra: "...los progresistas de ayer son los más nocivos reaccionarios de hoy, los que impiden la verdadera acomodación a lo absolutamente nuevo que el tiempo aporta. Son progresistas en línea recta. Los chinos creen que los diablos avanzan sólo rectilíneamente y por eso les basta poner un biombo ante la puerta de la habitación para que el tozudo diablo tenga que detenerse. De aquí también el encorvamiento de los tejados: el diablo, al deslizarse por ellos, no puede caer a tierra, sino que sale despedido otra vez en línea recta hacia el espacio, como pelota de la cesta vasca".

Esto viene en la página 252 del libro. A construir curvaturas por todas partes, entonces..., me digo.

Etiquetas: ,

martes, octubre 20, 2009

323. A escopetazos con los niños

Transcribimos aquí la columna de Leonardo Sanhueza, publicada hoy martes, en Las Últimas Noticias:

Tiempo atrás Antonio Gil escribió en este diario una columna que recetaba el exterminio total como única solución al llamado "conflicto mapuche". Cámaras de gas, sillas eléctricas, hornos crematorios, patíbulos de las más diversas especies, en fin: toda herramienta letal conocida y por conocer serviría para ponerle punto final a esa prolongada agonía. Desde luego, en vez de ver allí una dramática ironía en defensa del pueblo atropellado y una acusación rabiosa contra la desidia chilena, mucha gente leyó el texto de Gil al pie de la letra y no tardó en elevar las más encendidas protestas contra el colega columnista y su espíritu repentinamente maligno, perverso, racista y qué sé yo cuántos otros calificativos de la peor estofa.

En realidad, ya no quedan lenguajes ni estilos para llamar la atención sobre la brumosa barbarie que ocurre en la antigua "alta frontera", actualmente concentrada en los alrededores de Lumaco y Ercilla. Cualquier cosa que se diga al respecto suena trillada y hostigosa como una incesante gotera en el lavaplatos. Mataron a un joven por la espalda: ploc. Le dispararon a un adolescente desde un helicóptero, lo detuvieron y lo amenazaron con lanzarlo desde las alturas: ploc. Amarraron a una machi en el suelo como si fuera una vaquilla: ploc. Podrían bombardear la zona con gas mostaza o quemar muchedumbres con ácido sulfúrico, pero nosotros seguiríamos tan impasibles como si lloviera.

Todo el mundo puede entender que el conflicto de la Araucanía sea extremadamente discutible y enmarañado, tanto que el despojo más infame de unos puede ser interpretado como algo justo por otros. Cada quien puede tomar partido por el bando que mejor le sienta. ¿Pero cómo entender que la semana pasada, como la cosa más normal del mundo (ploc, ploc, ploc), un contingente de unos doscientos carabineros las haya emprendido a escopetazo limpio y gases lacrimógenos y vomitivos contra una escuela de Temucuicui, la que a esa hora se encontraba llena de niños en clases y campesinos a la espera de ser inscritos en los planes de empleo temporales de la Conaf? ¿Qué clase de orden querían imponer allí, sobre qué caos, contra qué organización? Siete niños fueron heridos con perdigones y otros veinte resultaron asfixiados. Agréguense otros tantos campesinos heridos e intoxicados por los gases. ¿Qué es eso? ¿Qué clase de juego macabro?

Está bien: que suene ese lavaplatos de violencia y aquí no ha pasado nada. Y que suene bien fuerte, de aquí a la eternidad. Si han pasado ciento veinte años en esa inercia, perfectamente pueden pasar ciento veinte más. Que quemen para callado la Araucanía, que le pongan una bomba y la dejen convertida en un inmenso cráter en donde instalar después un regio acuario para tiburones. Hagan lo que se les cante con el viejo "granero de Chile", pero a los niños déjenlos en paz. A los niños y a los viejos y a los campesinos y a las machis déjenlos en paz.

Esos perdigones han herido a niños mapuches, pero el rebote nos ha dado en la cara, arrastrándonos un poco más a una bajeza nacional absoluta e irremediable: esos disparos no son otra cosa que un lento suicidio.

Etiquetas:

lunes, octubre 19, 2009

322. Bastardos sin gloria

Domingo en la noche. Al cine, a la última función. Cuando ya toda la ciudad está replegada, acumulando devoción, ternura, rabia o resignación para abrir los ojos el día lunes. A esas calles nos fuimos, con Vania y Gonzalo, a encontrarnos con "Bastardos sin gloria", la nueva película de Quentin Tarantino.

¿Qué decir? Bastante poco. Es una película que hay que ver, antes que resumir. Y verla en cine, sino se pierde gran parte de su efecto.

Notable el uso de las diversas citas, de las cinéfilas y de las otras. Notable el uso del humor, filoso. Pero uno de sus guiños es el que nos hace ver Vania, mientras caminamos pasada la medianoche por Avenida Pedro Montt: "Se dio un gusto: recrear lo que muchísimos hubieran querido hacer". Y sí, ahí existe una de las claves que hace que esta película, a pesar sus decibeles de violencia, claro.

Lo otro es cómo Tarantino le hace la finta a los lugares comunes sobre los nazis y la segunda guerra mundial, pero para eso, mejor lean a Daniel Hidalgo, quien propone algunas pistas sobre esta película. Las pueden conocer en su blog, es decir, aquí.

Acá entonces la promoción:

Etiquetas: , ,

sábado, octubre 17, 2009

321. Osvaldo Rodríguez Musso

Vuelvo a leer, no sé bien por qué, Estado de emergencia, de Osvaldo Rodríguez, que para efectos de registro, en la portadilla de este libro no es "Gitano", sino "Rodríguez Musso".

Un libro publicado por Ediciones Universitarias de Valparaíso, el año 1972, cuando aún los tirajes eran significativos: 4.000 ejemplares.

El texto de la edición se compuso en los Talleres del Departamento de Diseño Industrial de la Universidad de Chile de Valparaíso. El diseño fue responsabilidad de Alejandro Rodríguez M., mientras que las fotografías que se incluyen en el interior del libro provienen de la revista Ramona y del pool fotográfico de la Editorial Quimantú.

El libro tiene un nítido carácter documental; en su colofón se señala: "Se terminó de escribir en la calle de Diagonal Paraguay, torre diez de la remodelación San Borja, en octubre del año 1972". Esta voluntad de testimonio se encuentra también entre los poemas -que son, efectivamente, de urgencia-: entre ellos se incluyen diversos bandos de la Jefatura de la Zona en Estado de Emergencia de la Provincia de Santiago, fechados el mes de octubre de 1972.

Todo el libro está determinado por su contexto histórico inmediato: fotografías que son claramente más documentales que artísticas, referencias directas sobre lo real. Incluso sus referencias históricas son la guerra civil española y la masacre de la Escuela Domingo Santa María, de Iquique. En definitiva, es la clara conciencia del enfrentamiento inminente:

"...morir cualquier día / defendiendo una fábrica / o un local del Partido" (p. 21); "...el cielo / que puede / en cualquier momento cubrirse de metralla" (p. 26), y varios otros versos similares.

Estremece un poco esa conciencia de lo que se avizora en el futuro, casi un año antes del golpe cívico-militar. Tanto como llama la atención el hecho de que Rodríguez Musso sea mucho menos conocido que el Gitano Rodríguez o que el Gitano sea más conocido por "yo no he sabido nunca de su historia", que por la siguiente canción:

En la Plaza del Pueblo
Primero de mayo del 71
Hay que cantarle a todos los trabajadores
que allí se juntan
Por eso nos citan muy temprano
aún no llega la gente, la plaza está vacía.

De pronto se oyen los parlantes
llamando voluntarios a cargo del transporte
deben llevar a varios compañeros
al punto de partida
De la maratón obrera
que del cerro a Playa Ancha
está a punto de largarse.

Cumplida ya esa tarea
el acto ya comienza y la gente está llegando
Llegan los hombres del puerto
con sus implementos de trabajo
La plaza se cubre de banderas
sigue llegando gente con lienzos y estandartes.

Saludo a los estudiantes
que han llenado la plaza con gritos y clarines
El tambor resuena y el clarín nos llama
a todos a la lucha
Canto un canto que les dice
que ya nada ni nadie podrá detenernos.

En la Plaza del Pueblo
Primero de mayo del 71.

Etiquetas: ,

viernes, octubre 16, 2009

320. Festival de Cine Jorge Müller

Creo que no existe ninguno que se denomine así. Pero no estaría mal, sobre todo acá, en la Quinta Región.

El dato es mencionado sutilmente por Poldy Valenzuela González, en su libro Apuntes del cine porteño (Valparaíso, Ediciones del Gobierno Regional de Valparaíso, 2003), en la lectura de una fotografía reproducida en la página 236, en la cual se ilustra parte del curso de Cine de la escuela que funcionaba el año 1970 al alero de la Universidad de Chile, en Valparaíso.

Jorge Müller Silva, "el Gringo", era un joven cineasta de 27 años a la fecha de su detención y fue capturado junto a su pareja, Carmen Bueno Cifuentes (24) en la esquina de las avenidas Francisco Bilbao y Los Leones, el 29 de noviembre de 1974.

Müller era uno de los más destacados camarógrafos de su época y había participado en la grabación del documental "La Batalla de Chile", de Patricio Guzmán. Al momento de su detención, la pareja estaba trabajando en la filmación del "Año Santo chileno", evento que se realizó en el Templo Votivo de Maipú y que había sido organizado por la Conferencia Episcopal de Chile.

Uno de sus últimos trabajos, junto a su pareja, fue participar en la filmación de la película "A la sombra del sol", junto a Silvio Caiozzi y Pablo Perelmann.

Se ha dicho que la propuesta estética de la cámara de Muller era "libre, con movimientos ligados al lenguaje del cine de ficción, exploradora, siguiendo gestos u objetos que no están en el centro de la acción", alejándose así del registro periodístico.


Patricio Guzmán recuerda algunos aspectos de la forma de trabajo que tuvo con su camarógrafo: "Me paraba cerca del Jorge Muller, el camarógrafo, supervisando la acción y tratando de anticipar lo que sucedería. "Ahora necesitas subir a esta caja que esta aquí, pero no la veas. Continua filmando, te sostendré mientras te subes. Ahora tienes el mejor ángulo posible. Quedate ahí hasta que te diga, porque a la izquierda hay un escuadrón policiaco (...) está a punto de entrar a cuadro. Tan pronto como este a tu alcance, te cierras sobre ellos".

Al final, esos escuadrones fueron los que se cerraron sobre Jorge Müller y Carmen Bueno. Ambos pasaron a engrosar los listados de detenidos desaparecidos.

Si no existe un festival regional con su nombre, al menos el blog de la Escuela de Cine de la Universidad de Valparaíso lo recuerda. Algo es algo.

Etiquetas: , ,